Naces y ya te estás enfrentando a la vida.

Ella te ofrece una familia, conseguir amistades, felicidad, disfrutar, sentir, estudiar, viajar, trabajar, etc.
En definitiva… VIVIR !
Vivir a cambio de esfuerzo, sufrimiento y sacrificio.

Todos tenemos problemas, unos más perjudiciales que otros; aunque para cada uno los suyos son los más graves.

Decimos la típica frase: ” siempre me toca a mí, ¡ SIEMPRE ! “. Lo decimos sin atender y sin ser conscientes de los problemas ajenos.

Hay problemas que se ven a simple vista, pero otros, están en el interior. Y tanto unos como otros son igual de duros.
Y me centro en los que se encuentran en nuestro interior.

Llega un día cualquiera y … ” te toca “.
Te toca a ti. ¿ Por qué? Pues… no hay respuesta para esa complicada pregunta.
Te llega sin avisar con antelación, en cualquier momento, cuando menos te lo esperas; y no te da tiempo a hacerte a la idea, no te da tiempo a reaccionar y muchos menos a admitirlo.
Y lo peor es que no te das cuenta de que parte de esos sueños que tenías marcados por cumplir, no será posible que se hagan realidad.

Y después de ese comienzo duro, toda tu persona se introducirá en una caja..
Una caja que estará de mudanza durante un largo tiempo, llendo de un sitio a otro, viendo luz cuando la caja se abre y viendo oscuridad cuando se cierra.

Hasta que llega el día que se queda estable en un lugar, en el cual la caja se quedará cerrada, oscura, sin poder ver más allá.

Ese es el punto al que llegas cuando no recuerdas, cuando haces por donde pero no lo consigues,cuando la mirada se distrae aparentando no escuchar, cuando aparecen las confusiones, cuando la gente, sin querer reconocerlo, se va haciendo a la idea que eres desconocido para él/ella, que por querer ayudar a que esa persona vuelva a tener su memoria, puedes perjudicarle aún más. Y no quieres hacerte a la idea de que se acerca el final de su camino.
Que se alejará poco a poco hasta desaparecer.

Nadie se merece el mal, pero es cierto que existe gente que hace mucho daño, que le da igual su vida y se deteriora a sí mismo sin ver las consecuencias; pero aún así viven un largo camino; y sin embargo hay otras personas que dan mucho a los demás sin recibir nada a cambio, que ponen todo de su parte para que le salgan las cosas lo más perfecto posible y así llenarse de alegría por sus propios méritos, gente que se merece la vida entera y es la vida la que le hace sufrir, porque…” le ha tocado “.

Llega el día, y ahora eres tú la que haces por recapitular todos esos recuerdos que tenías de esa persona querida para que nunca se borren de tu mente.

Sinceramente, la vida es injusta.

Es duro, pero la vida es así…

El alzheimer

 

·· Elena ··

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