Y después de 8 años sin vernos, nos volvemos a reencontrar para despedirnos de nuevo.

Y es cierto que después de que pasen estas cosas, le das más valor a la vida, a la gente que te quiere, a tu familia.

A esa familia que, aunque no la veas frecuentemente, sabes que están ahí para todo, sabes que existe una gran unión.

Y aún no ha pasado lo peor. Ahora es cuando vienen los recuerdos, los momentos que compartimos juntos, de pequeños detalles que puedo saborear aún del pasado.

De alguna manera, gracias a esas capturas de momentos reflejados en un papel con tinta, te podremos seguir viendo, aunque siempre te tendremos, cada uno, dentro de nosotros.

El día menos pensado, es cuando suceden los hechos. Y para ti, eligieron ese día.

Parece que estaba decidido a propósito, para que nadie se lo esperara, para que el impacto fuera mayor…

Te llevaré siempre en mí.

Te quiero tío Ezequiel.

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