Conoces a una persona, sois compatibles y llega un tiempo en el que te empieza a mostrar sus sentimientos; y uno de los métodos es a través de cartas.

Cartas con un gran fondo. Cartas llenas de palabras densas, de gran contenido emocional. Cartas en las que se te acaban las lágrimas, porque has llegado al tope y te dejan agotada de tanto llorar. Con los ojos bien hinchados, junto a montañas de papel mojado y lcara que pareces otro ser.

 

Cuando recibimos cartas que provienen de personas a las que apreciamos, tenemos cariño y queremos… vivimos intensamente cada palabra escrita. Las palabras las llevamos a la realidad y nos ponemos completamente en situación.

Y esta pregunta va dirigida hacia los que deciden regalar momentos sensibles reflejados en papel : …  ¿Realmente lo sientes? ¿Sientes lo que escribes?

Un día, te das cuenta que todo lo que reflejan esas cartas son copias.

Frases copiadas, muy bien disimuladas a veces, ya que han procurado cambiar algunos adjetivos por otros. Pero en la mayoría de los casos, ni se han llegado a molestar en eso. Sino que directamente han plagiado todo.

Dan por válido mensajes transmitidos por compañías de teléfono observables en la televisión, mensajes navideños que puedes escuchar perfectamente en la radio, frases cogidas de internet, frases de carteles publicitarios situados en plena calle… Todo vale. Cualquier frase la dan por buena con el fin de sensibilizar a tu chica/o.

Y ahí es cuando entras en la duda… y te planteas muy bien la situación.

Esa persona escribe por escribir. Busca las frases adecuadas a cada momento, con el simple hecho de sorprender a su pareja, pero para mi gusto, no te está demostrando nada.

Para hacer un escrito necesitas de tres cosas básicas :

– Un papel completamente en blanco.

– Un bolígrafo que anote con fuerza cada término.

– Y tus verdaderos sentimientos.

Esos simples ingredientes son los que necesitas para ponerte en marcha.

Las palabras que salgan de ti, las que verdaderamente sientas desde dentro, son las que se darán por válida.

Si a todo ésto le adjuntas los hechos que te entrega día a día, tu pareja se puede sentir afortunada, porque no hay nada más verídico que la propia sinceridad en cuanto a sentimientos.

Para demostrar, no tienes porqué dejarlo escrito en cartas, ya que todo se demuestra con hechos; pero muchas veces se elaboran las mismas para recordar, recordar y dejar marcado, en papel con tinta imborrable, el sentir de cada uno.

Y lo desolador y lastimoso es cuando te encuentras con personas que con demostrar su afecto una vez, ya han cumplido de por vida…

·· Elena ··

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