El hecho de que muchas personas no se muestren débiles, no significa que por dentro sean lo suficientemente fuertes para superar las cosas que la vida le pone por delante.

Sólo lo mostramos a personas de confianza, cuando ya nos encontramos en debilidad extrema; pero normalmente no suele ocurrir.

Y actuar se nos da bastante bien, pero sabemos que las escenas de nuestra vida son totalmente ciertas, y  aunque en ocasiones actuemos por decisiones varias, no nos confundimos de papel; sabemos cuál estamos llevando a cabo.

 

Hay tantas cosas que ocultamos… y simplemente lo hacemos con el fin de no preocupar a la gente con nuestros problemas; suficiente tiene cada uno con sus cosas, como para encima cargarlos de los nuestros.

 

Es cierto que cuando lo pasas realmente mal, necesitas apoyo de los tuyos, de la gente que realmente se preocupa por ti, esa gente que te quiere.

Cuando lo pasas mal y no sabes ni porqué te ha tocado a ti… la solución no es agachar la cabeza y llorar; todo lo contrario, hay que dejar la cabeza bien alta, ahí, que se vea,  asumiendo lo ocurrido, porque ahora sí que no hay marcha atrás.

Tienes que hacer doble esfuerzo cuando no te sientes bien. Primero, el esfuerzo hacia ti, para verlo todo con un poco de color y segundo, el esfuerzo para que los demás no se percaten de lo más mínimo. Es como llevar una máscara siempre contigo.

 

Y dejo aquí cuatro frases que he visto en Internet, que me vienen al pelo para esta entrada:

  •  “ Sabes mi nombre, pero no mi historia. “
  • “ Has oído lo que he hecho, pero no por lo que he pasado.”
  • “ Sabes donde estoy , pero no de donde vengo. “
  • “ Me ves riendo, pero no sabes por lo que he sufrido.”

Y lo peor de todo esto… es que ocurre de verdad. Que la gente juzga sin saber.

Cada uno tiene que tener la conciencia tranquila sobre lo que puedan llegar a opinar los demás de uno mismo. Tú y sólo tú, sabes por lo que has vivido, y tú puedes opinar sobre lo verdadero, no suposiciones como a la gente le gusta hacer.

Vemos la vida muy fácil cuando no hay dolor en nosotros.

Cuando te llega el día en el que sí que lo tienes, te arrepientes de no haber valorado y disfrutado lo suficiente en el momento en el que todo iba bien.

 

Os pido que os alegréis de lo que tenéis, porque el día que carezcáis de ello, vendrán las lamentaciones.

Y hay males que se van y tienen cura, pero hay otros males que vienen a ti y no se van jamás.

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