Todas las mañanas igual…

No hay un día que pueda estar sumergida, allí, hasta que me plazca. Siempre fastidiándome, cada mañana, y además… bien tempranito…

Un día, otro, otro y otro… cansa.

Cansa levantarse y romper esos esquemas tan bien organizados que tenías hace unos segundos. ¿Dónde? En tus sueños.

Qué mundo más extraordinario. Qué mundo tan lejano, al cual podemos llegar con tanta facilidad. ¿La fórmula para ello? Simplemente… cerrar los ojos y … buen viaje!

Un viaje que tarda poquísimo en llegar a su destino. Un lugar en el que disfrutas de todo lo que deseas y lo que nunca te habías planteado por desear. 

Y cómo es cierto eso que cuando más agusto estás… el tiempo pasa volando, y tan volando que no te das cuenta.

sueños

Llega la mañana siguiente y aún a oscuras, tienes que intentar abrir tus ojos achinados, sentarte en la cama (pa` no acabar mareada de tanto vuelo) y pensar en qué lugar te encuentras, porque con tanto viaje no sabes ni dónde estás.

Llegas a la conclusión, después de unos minutos, de que la última parada es la realidad y te encuentras en ella…

Así todas las mañanas. Confundiéndote de lugar, que no sabes si estas soñando, o estás en la realidad.

Y después de darte cuenta de ello, decides volverte a acostar, cerrar los ojos fuerte fuerte, y pensar : “Cinco minutos, lo prometo, pero déjame volver a esa estación de los sueños”. Toda una noche has soñado momentos increíbles, y quieres, en cinco minutos, tener el gusto de continuar por donde te quedaste y ponerle el fin que quieras; no ese fin que, al sonar el despertador, te ha dejado con un mal sabor de boca.

En la mayoría de los casos en el que tu día no ha sido del todo bueno… el viaje se desvía de camino, y te lleva a la estación “las pesadillas”. Que pienso que son de los únicos viajes de los que esperas con ansias la vuelta.

pesadillas

Que tengáis dulces viajes esta noche! =)

·· Elena ··

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