Ya he pensado en varias ocasiones sobre este tema, y anoche me abrieron los ojos un poco más.

Las redes sociales…

Cada vez me aumentan las ganas de eliminarme de todas ellas.

Son carpetas que resumen tu vida completamente. Que si fotos, recuerdo del día de tu cumpleaños, comentarios en los que cuentas qué vas a hacer, que no vas a hacer, donde vas, donde dejas de ir, con quien vas, quien no viene, porqué estas triste, porqué demasiado feliz, de quien te has enamorado, quien es tu amigo/a nuevo/a, estados que resumen tu estado emocional del día, espacios personales donde colocas la música que te pide el cuerpo. Fotos, fotos y más fotos de un día y otro.

La gente se mete en las redes sociales, y aunque no sepan de ti en una semana, a través de ellas, ya se han enterado de todo y más.

Es una pena al punto que hemos tenido que llegar. Hablar virtualmente y dejar de vernos tan frecuentemente como antes hacíamos.

Estamos perdiendo la costumbre de mirarnos a los ojos (no que miramos a una  pantalla que nos reflejan imágenes), tener feed-back (que nos vale un simple “Ajaam”), abrazarnos como muestra de cariño (un emoticono tirándonos un corazón), darnos los dos besos de saludo con un gran !HOLA! Emotivo (no un simple hola seco), dar la entonación que queremos darle a cada frase (no que le ponemos la entonación que creemos que ha puesto la otra persona)…

Ahora con el whatsapp, se acabaron los mensajes “cortos”. Esos mensajes de los cuales nos comíamos las letras, sobre todo las vocales, para contar en 160 caracteres cómo te había ido tu día entero.

Eso era abreviar, y no lo que hacían muchos, a la hora de realizar el resumen del cometario de texto en Bachillerato, que volvían a reescribir el texto entero, pero con otras palabras, porque todo le parecía importante.

Esos mensajes que… actualmente, cuando te llega uno, eres más feliz que cuando soplas las velas el día de tu cumpleaños. Te entra el nerviosismo de… ¿quién será?, ¿quién se ha acordado de mí? El mismo nerviosismo que sientes en tu cumple, por observar que eres el centro de atención y todo el mundo te mira, imaginándose qué deseo estarás pidiendo antes de soplar dichas velas derretidas. Esas velas esperando ser apagadas, para no llenar de cera la tarta tan bien decorada.

Estamos perdiendo costumbres.

Las redes sociales traen TAAAAANTOS problemas…

Las redes sociales han roto matrimonios, han provocado peleas, han pedido explicaciones, han exigido borrar fotos por hacer daño sentimental…

Una pareja de por sí tiene complicaciones, y estas redes, es un añadido más, que puede llegar a ser bastante dañino.

¿Por qué aumentarnos carga?, ¿Por qué más obstáculos?

¿Qué supone alejarnos de las redes sociales?, ¿No ver de forma consecutiva cómo continúa la vida de tus amigos?, qué problema…

¿Acaso no puedes estar al día en cuanto a la vida de tus amigos sin tener que estar metiéndote en esas páginas?

Pienso que … si a día de hoy tienes intención de saber de los demás y preocuparte por ellos, tienes medios para localizarlos. Y si no lo sabes, puedes hacer por dónde por saberlo. Porque no hay comparación llevar una relación de amistad por chat, que llamar al mismo, quedar para tomarte un café y hablar sin límites de hora.

Es una pena que tengamos que acudir a las redes sociales para saber de alguien, sin tener que preguntarles personalmente cómo les van.

Un día de estos… me deshago de ellas… y ahí será cuando verdaderamente me de cuenta de quien se interesa por mí, quien sabrá cuando es mi cumpleaños, sin necesidad de que un calendario virtual le avise de que hoy es mi día especial, a quien le importo, los verdaderos amigos que tengo y quien tiene intención de no perder el contacto jamás.

Valoraré más eso, que las visitas de personas que se meten en mis páginas.

amigos

·· Elena ··

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